miércoles, 14 de noviembre de 2007

Ahí

La luna me ha llevado a aquel lugar en donde reposa, desciende y es abrazada por las miradas calidas de quienes hacen de su luz propia. Tantas miradas parecían intimidantes, mas todas formaban una sola, una mirada que evocaba la profundidad el corazón siendo entregado y correspondido así como las olas del mar se elevan hacia el cielo para llegar a ella, las miradas se alzan formando una ola que llega y abraza desde la lejanía a quien se encuentre ahí, sea la luna o a quien la luna lleve consigo, si la miras, entonces el amor viaja y encuentra su destino, su lugar en la vida, a la persona amada.

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